La torre de la Lonja regresa al siglo XV - A fondo - Levante-EMV

2022-07-23 01:15:14 By : Mr. Ken wang

Una alfombra de PVC recrea y protege el suelo de cerámica vidriada medieval del emblemático edificio de València, joya del gótico civil mediterráneo. Levante-EMV visita en exclusiva la restauración del pavimento

La torre de la Lonja de València, cerrada al público desde hace décadas por el hundimiento y deterioro del pavimento del siglo XV de la primera planta, se prepara para su reapertura tras un meticuloso proceso de restauración impulsado por la Concejalía de Recursos Culturales y avalado por la Conselleria de Cultura. La cancela de forja que da acceso a las plantas altas de la torre desde el Salón Columnario de la Lonja, joya del gótico civil mediterráneo, se abrió esta semana para Levante-EMV, que ha podido acceder a la «sala noble» de la torre y ver su actual imagen, tal como era en el siglo XV, en la época de esplendor del comercio valenciano.

La restauración de la primera planta de la torre, junto con el artesonado o alfarje del salón principal del Consolat del Mar, eran asignatura pendiente en la Lonja, declarada Patrimonio de la Humanidad y sometida en 2002 a un proceso de restauración integral en el que el ayuntamiento invirtió más de dos millones de euros.

Tras meses de debate, los técnicos de Patrimonio, restauradores y arqueólogos apostaron por una restauración de las piezas originales, descartando una reconstrucción integral del pavimento. Esta opción se barajó pero finalmente se prefirió mantener el suelo original, o lo que quedaba de el in situ.

El estado de conservación previo a la actuación «era deficiente, con pérdida del esmalte en la mayoría de sus piezas, con muchas faltantes o piezas rotas, y un desgaste generalizado del pavimento que permanece en su lugar. Además, parte de este suelo de la estancia estaba hundido como consecuencia del paso del tiempo, la falta de mantenimiento, y los usos inadecuados», apunta el informe de los técnicos municipales que han supervisado los trabajos.

Del pavimento original solo quedaban unas pocas piezas en condiciones, que se han conservado y además han permitido conocer las condiciones originales del pavimento, incluido el color de las juntas.

Los criterios de intervención fueron acordados entre el Ayuntamiento y la Conselleria de Cultura «atendiendo al estado del pavimento, decidiendo que lo más conveniente era restaurar la totalidad de las piezas originales y recubrirlas posteriormente con un PVC transparente con dibujo de los azulejos en la disposición original de las piezas». En la cubierta de PVC se han dejado espacios transparentes, a modo de ‘ventanas arqueológicas’, para ver el pavimento original.

Una vez recuperadas las piezas originales del pavimento de esta sala de 47 metros cuadrados, formado por piezas de 15 centímetros de lado de cerámica vidriada pintadas a mano con refinadas figuras de tréboles y helechos de color blanco y fondo azul, los restauradores rellenaron los huecos con piezas de mortero de cal del mismo tamaño.

Para recrear y a la vez proteger el pavimento restaurado se ha optado por una fórmula sin apenas precedentes en la ciudad consistente en la colocación de una «alfombra» de PVC, pisable, que reproduce milimétricamente, gracias a una ortofoto, el pavimento medieval.

Un «recurso didáctico», explican fuentes de la Concejalía de Cultura, totalmente reversible que permite hacerse una idea del aspecto original de esta estancia, desde la que se accedía al palco de autoridades que presidía el salón principal del Consulado del Mar.

La torre, formada por planta baja y dos pisos, es uno de los tres cuerpos que forman la Lonja, obra del arquitecto Pere Compte, que empezó a construirla en 1483. La torre, de planta cuadrada, era el elemento de unión entre el Salón Columnario y el «Consolat del Mar».

La impronta del mestre picapedrer se muestra en la interesante escalera de caracol que da acceso a la primera planta de la torre, donde destacan además del pavimento cerámico, su bóveda de crucería y las ventanas geminadas con festejadors recayentes al recoleto patio o huerto y a la bulliciosa plaza del Mercat.

Sobre las funciones de la torre existen distintas teorías, entre ellas, que fue utilizada como cárcel para mercaderes corruptos o en quiebra, una teoría que descarta el arquitecto Manuel Ramírez, director de la restauración de 2002. Fue entonces cuando se descubrió el pavimento original de la torre, oculto bajo una pátina negra de suciedad.

La restauración de la primera planta de la torre de la Lonja fue licitada en julio de 2016 por la Concejalía de Patrimonio y Recursos Culturales y adjudicada a la empresa Restauradores Proart por 35.748. En la intervención, cuyo coste se ha situado finalmente en 43.467 euros, se han restaurado la totalidad de las piezas originales (tanto las que presentan restos de vidriado como las que no) y se han recompuesto piezas mediante los fragmentos existentes hallados en la sala.

Las zonas con lagunas, donde no existía pavimento, se han rellenado con mortero de cal de color y textura diferente al de las piezas originales, aunque sin crear un excesivo contraste, como marcan las normas de restauración del patrimonio. En estas zonas se han señalizado las juntas como recuerdo del despiece original.

La concejala de Cultura, Gloria Tello, avanzó a este diario que la intención del ayuntamiento es reabrir la torre a las visitas. «Creemos que una intervención como esta debe ser mostrada». Para ello, la concejalía solicitará un refuerzo de personal que permita realizar la visita garantizando el control al acceso, la seguridad de los visitantes y también la integridad del pavimento restaurado. La idea, a priori, es abrir al público la torre para hacer visitas reducidas en fin de semana. La concejalía no descarta recurrir a la contratación externa de guías o empresas especializadas.

Como sea, la imagen original de la que fue catedral y símbolo del poder de los mercaderes valencianos del siglo XV está casi completa, a falta de la resturación del artesonado del Consolat, perteneciente a la desaparecida Casa de la Ciudad. Además de la restauración de la primera planta de la torre de la Lonja, el Govern de la Nau también ha llevado a cabo de manera provisional la peatonalización del entorno de la Lonja, una de las recomendaciones del plan director del monumento redactado en 2008. La polución del tráfico era una de las principales amenazas para este monumento.

Atendiendo al mal estado del pavimento medieval de la torre de la Lonja, en su mayor parte perdido, se decidió que lo más conveniente era restaurar la totalidad de las piezas originales y recubrirlas posteriormente con una membrana de PVC transparente con el dibujo de los azulejos según la disposición original de las piezas de cerámica.

Las piezas originales, tanto las que presentaban el vidriado como las que no, se limpiaron y restauraron recomponiendo las piezas mediante los fragmentos existentes hallados en la sala.

En las ‘lagunas’, donde no existía pavimento, se optó por rellenar con mortero de cal de color y textura seleccionado según las pruebas efectuadas y sin crear excesivo contraste. Con ello se pretendió dar unidad visual con una misma gama de color.

También se procuró completar las piezas que se encontraban incompletas con mortero para reproducir la geometría cuadrada de las originales de 15 x 15 centímetros. Para el recubrimiento protector se eligió un PVC transparente en el que se imprimió la plantilla con el dibujo de los azulejos en la disposición original,  con apoyo de una ortofoto y tomando como modelo las piezas originales en buen estado.

‘Ventanas arqueológicas’ de PVC transparente dejan a la vista el suelo del siglo XV. La ‘alfombra’ de vinilo reproduce al milímetro las piezas originales de cerámica de Manises de tréboles y helechos en azul y blanco y deja espacios transparentes para ver el pavimento original.

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